Hoy no es un día cualquiera. Hoy es de esos días en los que la felicidad y la tristeza se dan la mano y conviven al mismo tiempo. Un día cargado de emociones, de recuerdos y de gratitud.
Hoy nuestro querido José Luis cierra una maravillosa etapa. Él es el fundador y, hasta hoy, también era el director del Arrebol, Y no solo eso!! José Luis ha sido jefe, compañero, amigo y cuidador de todas y cada una de las personas que han pasado por esta casa. Desde el primer momento en que se planteó la idea de abrir una vivienda, tuvo claro que no se trataba solo de crear un recurso, sino de construir un hogar. Y para ello puso el alma, un compromiso inquebrantable y unos valores firmes, alineados con el modelo de atención centrado en la persona, donde las personas no son números, sino historias, procesos y vidas con necesidades, sueños y derechos. Fiel defensor de que todas las personas merecen una vida digna y una segunda oportunidad gracias a la rehabilitación psicosocial.
Durante todos estos años has sido la figura clave de este proyecto: el guía, el referente y el apoyo constante para todo el equipo. Tu trabajo ha dejado una huella profunda, no solo a nivel profesional, sino sobre todo en lo personal. Has sido un jefe y director excepcional, con una cercanía poco habitual, y eso ha marcado la diferencia. Siempre nos has tratado, reconocido y valorado desde la empatía, siempre con la frase de «valoro como me hubiera gustado que me valoraran a mí». Y eso se nota… y se agradece.
Siempre has sido muy echado para delante, auténtico, fiel a ti mismo, con una personalidad muy propia, hay que admitir que en ocasiones un auténtico trozo de pan y en otras un verdadero terreneitor. Y aunque en determinados momentos nos metías mucha caña y te convertías en terreneitor, hoy podemos decir sin duda que esa exigencia también fue una forma de cuidado. Gracias a ella hemos crecido, hemos avanzado, hemos diseñado y puesto en práctica proyectos y han sucedido cosas verdaderamente espectaculares que hoy forman parte de la historia de El Arrebol.
Hoy, José Luis, puedes cesar tu actividad profesional con la tranquilidad de quien sabe que ha sembrado bien. Desde esta publicación, y en nombre de todas las personas que formamos y han formado parte de este proyecto, queremos agradecerte profundamente todo lo que has hecho para que El Arrebol haya existido y continúe funcionando. Gracias por los valores que implantaste desde el inicio, por las decisiones tomadas desde la ética y no desde la economía, por cuidarnos, por aconsejarnos, por tu cercanía y por tu confianza.
Gracias por todo lo construido, por traspasarme este maravilloso proyecto. El Arrebol no podría entenderse sin ti, y por eso tu legado seguirá presente en cada paso que demos y en cada persona que cruce esta puerta.
Te doy una cálida despedida, como tú me has dado una acogedora bienvenida.