Donde la Navidad se siente en casa

En nuestra vivienda, la Navidad no empieza el día 24…
Empieza mucho antes, cuando alguien pregunta con ilusión:
“¿Cuándo ponemos el árbol?”

Empieza con adornos que se colocan en equipo, cada uno a su manera, con villancicos que suenan una y otra vez (aunque no siempre a tiempo ni entonando 😄), con dulces que desaparecen misteriosamente de la cocina y con risas que llenan cada rincón sin pedir permiso.

La Navidad llega a nuestra vivienda sin hacer mucho ruido, pero se queda.
Se queda en las luces que colocamos entre todos, en los pequeños detalles, en las conversaciones que se alargan más de lo habitual y en los recuerdos que aparecen casi sin avisar. Recuerdos que se comparten, que se escuchan y que nos unen un poco más.

Aquí no vivimos una Navidad de grandes lujos ni de prisas. Vivimos una Navidad real. Una Navidad de tiempos compartidos, de sentarse juntos a la mesa, de escuchar con calma, de acompañar sin condiciones. De reírnos cuando algo no sale como estaba previsto y de celebrar que, aun así, seguimos aquí, juntos.

En esta casa, la Navidad no se mide por lo que hay debajo del árbol, sino por todo lo que se construye cada día: respeto, apoyo, paciencia, convivencia y mucho cariño. Se mide en gestos sencillos, en miradas cómplices y en la sensación de pertenecer a un lugar donde cada persona importa.

Porque para nosotros, la Navidad es eso:
sentir que este lugar es hogar,
sentirnos acompañados,
y saber que nadie camina solo.

Feliz Navidad

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